9 feb. 2010

CARNAVAL DE ANTABAMBA

Niños Hijos de antabambinos residentes en Lima realizando una yunsa carnavalezca.
CARNAVALES DE ANTABAMBA

En Antabamba, Distrito y Provincia del Departamento de Apurímac-Perú, Anualmente en el mes de febrero se celebra la fiesta de CARNAVALES, tanto en el mismo pueblo, en las comunidades campesinas y localidades de: Tatapampa, Huanso, Mollocco, Chuñohuacho, Liuli, Ichuni, Sopolo, Curanco, Ccocho, Ichuni, Queuñamarca, Pararani, Ccarampa, etc. etc.

El pueblo de Antabamba, en su ubicación geográfica tiene al entorno a los guardianes y deidades tutelares como el Apu “Utupara”, el Apu “Allpakmarca”o Machu Paccusuri y Apu “Machu K’atka” o Calvario. Según la práctica tradicional de los pobladores antabambinos, estas deidades son veneradas desde épocas ancestrales, en la actualidad perdurando dicha veneración en todas las festividades que se celebran durante el año, y siendo de especial consideración en los carnavales, por ser esta la época más propicia para la alimentación y reproducción de animales, por la abundancia de pastos.

En el mes de febrero, en plena temporada de lluvias, mes que los pobladores llaman “febrero loco” por las torrenciales lluvias que caen en este mes, las celebraciones de los carnavales en las punas o alturas antabambinas, mantienen las costumbres inalterables, estando vigentes hasta nuestros días, estas fiestas campesinas se desarrollan con la participación de la colectividad asistente.

En cada una de las comunidades andinas existen capillas, construidas desde tiempos ancestrales a base de piedras como una especie de media fortaleza o galpón, con la cabecera hacia la salida del sol, allí colocan para la ocasión generalmente tres (3) cruces hechos de madera, adornados de flores y con cintas gruesas de seda de color blanco, que combinan con el paisaje de verdor en todas las praderas de las alturas de Antabamba.

Los carguyoc, en esta ocasión se constituyen allí, para esta fiesta preparan previamente diferentes potajes de comida originarios de la región y chicha de maíz de diferentes colores, también se proveen de diferentes licores para que brinden en la celebración de la fiesta, al atardecer sirven a los asistentes los exquisitos platos típicos y chichas.

Esta festividad cuenta con la presencia de músicos que son los mismos campesinos, tocan la tinya (tambor) hecho de madera y de pellejo de carnero y la infaltable tonalidad de la Quena; para la ritualidad y los alcances a la pachamama, preparan una serie de productos agrícolas y naturales, que queman en honor de los apus guardianes y los apus que proveen las lluvias, (tal es la creencia ancestral de los pobladores) y entonan diversas melodías andinas carnavalescas para deleitar a los asistentes que cantan y bailan al son de la música.

Los comuneros y asistentes de esta fiesta de carnavales, van con sus ponchos y se adornan para esta ocasión con serpentinas en el cuello y se empolvan la cara con talco, en algunos casos juegan con el agua mojándose, y principalmente bailan los carnavales, asisten a esta fiesta siempre preparados por la época, con sus ponchos y llicllas, y algunas indumentarias para protegerse de los aguaceros que vienen acompañados de grandes truenos y relámpagos.   

Algunos pobladores más intrépidos, asisten montados a sus caballos portando y flameando unas banderas blancas, y al llegar a la capilla cabalgan al galope girando en forma de círculos innumerables al contorno de las capillas edificadas en el lugar de la celebración, y por la tarde participan en los alcances de tinka en honor a las deidades ancestrales y los apus del lugar sin obviar a los apus anteriormente mencionados, también evocando a la religión cristiana, siendo signo de la influencia de la colonización española.

Con esta costumbre las comunidades alto andinas, buscan realizar ofrendas a la madre naturaleza (pacha-mama) y el reconocimiento de las fuerzas naturales, con el mayor propósito de buscar que la naturaleza les otorgue buenas cosechas en sus sembríos del año y gran reproducción de los animales domésticos. Permitiendo la alegría y gozo en la festividad, y el respeto a los Apus, guardianes, además de ofrendarlos por las lluvias que nos conceden, consiguientemente las buenas lluvias traen consigo beneficios para la agricultura y para la ganadería, con harto y mejores rebaños robustos y mejores cosechas de los productos de pan llevar que cultivan.

En el pueblo de Antabamba, los pobladores realizan comparsas y organizan las yunzas, donde  participan muy entusiasmados los pobladores en especial los jóvenes y niños, usan el talco, serpentinas, bailando al son de los conjuntos musicales del pueblo, algunos se mojan con agua.

Los antabambinos residentes en Lima, igualmente realizan la fiesta de carnavales, los domingos del mes de febrero, casi como una réplica del carnaval de Antabamba, con sus yunzas y sus comidas típicas como las viandas de cuy asado y otros. También plantan yunzas, en que bailan al ritmo de la música de conjuntos musicales antabambinos. 

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